Adquisición e ingreso
Debida diligencia, revisión de título y elección de la estructura de propiedad y fiscal —fideicomiso o sociedad— para una entrada sólida y bien documentada.
Asesoría legal a lo largo del ciclo de la inversión extranjera y el desarrollo en los mercados inmobiliarios costeros y de zona restringida de México. Desde la adquisición y el cumplimiento hasta la enajenación, la estrategia de salida y litigio.
Un inversionista extranjero nunca debería sentirse extranjero ante su propio abogado. Ejercemos el derecho mexicano, con fluidez en el idioma y la cultura de negocios de nuestros clientes —y atentos a los marcos legales a los que responden. Esta fluidez no es una cortesía — es esencial. También lo es el dominio del derecho mexicano. Juntos cierran la distancia entre lo que el cliente busca y lo que debe sostenerse en la práctica —para que nada se pierda en la traducción, legal o de cualquier otra índole.
Cuanto más codiciada la costa, más exigente la ley.
Debida diligencia, revisión de título y elección de la estructura de propiedad y fiscal —fideicomiso o sociedad— para una entrada sólida y bien documentada.
Permisos regulatorios, cumplimiento en zona federal y ambiental, y estructura contractual y de proyecto hecha a la medida, sea individual o de desarrollo —en regla para proceder.
Cumplimiento fiscal y regulatorio continuo, sucesión y reestructuración, y enajenación cuando llega el momento —valor protegido mientras se mantiene el activo, y durante su salida.
Disputas regulatorias y contractuales, resueltas mediante litigio ante tribunales mexicanos o arbitraje —defensa de sus intereses donde importa.
El horizonte es de quien lo planeó.
La inversión extranjera en México se construye sobre planeación, estructura y cumplimiento. Esto no es mera formalidad — es lo que sostiene una inversión.
Cuando “formatos” y opiniones informales reemplazan a la asesoría, las omisiones afloran después —y el inversionista extranjero queda expuesto a disputas.
Servimos a un solo interés —el del cliente.
Procuramos que la intención del cliente se sostenga en la ley —sin anteponer la rapidez a la seguridad— y, en conflicto, protegemos, defendemos y perseguimos el resultado.